He descubierto que vivir no es rebasar limites, sino confrontar nuestros fantasmas y barreras... esos que nos alejan de lo que nos depara la vida con la sola experiencia.
Me he mirado tal como soy y me odio tanto como me amo. Con esas dos locuras sigo descubriéndome y derrotando mis prejuicios.
He aprendido a reírme de mi misma y ver que en verdad soy muy graciosa... descubrí que cuando aprendes a hacer eso, muchas lecciones dolorosas se convierten en hitos de serenidad en la mirada y la sonrisa, te acercan a descubrir quien eres...
He descubierto que tengo amigos leales, geniales, extremadamente locos, a los que amo y puedo confiarles mi vida sin pensarlo dos veces... Recuerdo que alguien me dijo alguna vez que tener eso era imposible...
He aprendido mil lecciones de vida que no interesa mencionar, finalmente sé cuando se reflejan en otros ojos...
He comenzado mi vida, prácticamente desde 0, luego del pavor de darme cuenta de que no había mucho de mí en mis consejos y fundamentos. Esa sensación de haber perdido el tiempo se la estoy regalando al pasado... intento vivir mas el presente.
Amo y sigo enamorada, sin parámetros, sin prejuicios, con todas las fuerzas que me dan mis 22 años, con pasión, entrega y aún una esperanza...
He llorado hasta no encontrar más lágrimas y odiar el espejo en la mañana al ver las ojeras marcadas, la risa ausente, los ojos hinchados y la melancolía dueña de mi sonrisa.
He reído hasta sentir dolor y me he extasiado en la risa de otros, esa sería la epidemia con la que condenaría al mundo si pudiera...
He visto mi futuro en muchos y los más extraños lugares y roles, de todos dudo constantemente porque no se sabe lo que vendrá después. Sólo de uno estuve siempre segura y aquél lo perdí.
Sigo siendo un bosquejo de mujer...
Me conozco romántica en amar, soñar, creer, confiar...
Sigo temiéndole a la oscuridad…
Debo aceptar que soy caprichosa y que mi cabello luce bien solo cuando lo peino, lo plancho o lo arreglo.
He aprendido a esperar que ciertas cosas ocurran por si mismas, a su propio tiempo. Controlar esa ansiedad por querer controlar el destino de las cosas... por tener seguridad en todo lo que hago antes de hacerlo...
Me veo en la contrariedad de no saber como expresar mis sentimientos y reprimir mi alegría por un tonto complejo conmigo misma... sé que eso es un retroceso que no espera ni psiquiatras ni psicoanalistas…
Sigo esperando finales felices aunque intento asimilar que no existen.
He encontrado una única manera de caminar sin que las caídas me arrastren de nuevo a mis infiernos: recordar que la vida aun espera por mí.